Proyecto

Para una deportista tener un reto por el que luchar es sentirse viva.

Sólo se puede mirar al frente con ilusión cuando tienes un muro que derribar, un triunfo que festejar o un sueño por alcanzar.

Desde aquella primera vez que me puse una malla, sólo una vez me faltó esa ilusión. Aparqué el deporte y unos meses después comprendí que mi vida, la vida de aquella niña que se hizo mujer en un tapiz, no tenía sentido sin el deporte.

Entonces el reto era simple: volver a sentirme gimnasta.

Y un reto llevó a otro. Y ese nuevo hito, al siguiente. Y de estar retirada pasé a competir en un Mundial y luego en unos Juegos Olímpicos.

He tenido muchos retos en mis tres lustros de deporte de alto nivel, pero ninguno tan gigantesco como el que tengo ante mí: volver a ser olímpica en Río 2016. Serían mis terceros Juegos con lo que estaría entre las gimnastas que más veces habrían pisado una villa olímpica, pero lo haría separando 12 años la primera aventura olímpica de la primera. Ser olímpica a los 30 años, cuando recuerdo que me llamaban vieja al regresar a la competición con 23 años, es un reto mayúsculo.

Es mi reto. El reto que quiero compartir con todos los que me siguen, me animan y me ayudan a mirar adelante. No será fácil, pero si lo fuera, no sería el objetivo que necesito para seguir entrenándome cada día.

CarolinaGus

Río 2016 me espera. Allá voy.

COMPARTIR EN LAS REDES

DrasanviDrasanvi